Al norte de la isla de Lanzarote existe un pequeño
archipiélago de islotes. El mayor de ellos, La Graciosa, separado
de Lanzarote por una franja de mar de tan sólo 800 m, da nombre
a la mayor reserva marina de Europa. Restricciones en la pesca y el
buceo permiten una riqueza de vida y una variedad de fauna única,
otorgando a las inmersiones dentro de la reserva un carácter
excepcional, siendo estas inmersiones indudablemente de las mejores
de Canarias y por tanto del mundo. Sólo en la Reserva Marina
de la Graciosa se concentra el 53% de toda la flora marina del Archipiélago
Canario. Se ha localizado 228 especies diferentes de peces.
Con nosotros el buceador puede esperar inmersiones
en grupos reducidos y en enclaves inolvidables. Se debe facilitar
las fotocopias compulsadas de su DNI, título de buceo y seguro
de buceo. Techno Diving Lanzarote cuenta con el permiso por temporada para buceo en la Reserva.
También
es de esperar que la mar sea algo brava, pudiendo ésto producir
algunas cancelaciones o cambios en nuestros planes de buceo.
Los contrastes de luz en este
complejo de cuevas producen un efecto mágico acentuado por
la presencia de miles de roncadores que rodean al buceador. Izquierda:
fotograma de una filmación obtenida en Noviembre de 2007 por
Iván Vilella. Derecha: foto cortesía de José
Manuel Cruz, julio de 2008.
Esta es la única inmersión que se puede
realizar sin solicitar permiso pues se ubica justo en el exterior del
límite de la zona declarada como reserva, al sur de La Graciosa
y al norte de los acantilados de Famara, isla de Lanzarote. Además
es muy poco profunda y no suele haber corrientes, por lo que es apta para
cualquier nivel.
Se trata de un arrecife volcánico asentado
sobre un fondo arenoso a 18 m de profundidad. Nosotros anclamos en la
parte superior, a unos 6 metros tan sólo. Presenta un estupendo
y amplísimo complejo cavernoso que atraviesa el arrecife de lado
a lado y en cuyo interior habitan miles de roncadores que rodearán
a los buceadores. Estos quedarán atónitos por la belleza
de los contrastes luminosos y por la sensación de bucear en una
auténtica pecera. En el exterior se pueden ver excelentes ejemplares
de gorgonias.
Veril
de Las Anclas y Roncadera...
Encuentro con un tiburón
ángel en uno de los fondos arenosos de la Reserva de la Graciosa.
Estos animales pueden alcanzar una longitud máxima de 2,4 m.
Fotografía cortesía de José Manuel Cruz, julio
de 2008.
Existe un veril en "El Río", estrecho
que separa la isla de Lanzarote y la Graciosa, con muchísima vida
donde es posible encontrar restos de antiguas anclas completamente incrustadas
en el fondo compuesto por un tipo de roca arenosa. Es habitual encontrar
algo de corriente pero sólo durante el descenso. Una vez en el
fondo (22 m) la pared nos protegerá de la misma. La mar casi siempre
buena en esta región protegida nos permitirá realizar esta
inmersión casi siempre. Una zona del veril alberga una población
de roncadores que inundan literalmente los cañones y pasadizos
de las formaciones rocosas del fondo, dándole a este lugar un aspecto
mágico.
Bajón
de Alegranza...
Durante esta inmersión
se debe prestar atención al azul. Podemos encontrar impresionantes
cardúmenes de bicudas nadando justo encima
de los buceadores. Foto: cortesía de Juan Carlos de Aqua-Click
Esta inmersión requiere de más tiempo
de navegación que cualquier otra. Además es la más
profunda, superándose en algunos puntos los 30 metros. En esta
zona podemos avistar pelágicos, tales como formidables bancos de
barracudas o grandes medregales. Jureles, abades y meros entre los recovecos
que deja el fragmentado veril rocoso son los encuentros más habituales
dentro de esta inmersión.
Al finalizarla es posible visitar el islote de Alegranza,
no habitado. Se entra nadando a través de una extraña gruta
a cuyo final hay una playa. El techo desplomado (es lo que se denomina
"jameo") de la gruta permite la iluminación.
La
Burrera...
Imagen de un rascacio en fondo
arenoso, fotografía cortesía de José Manuel Cruz,
julio de 2008.
Existe un escalón similar al de "Las Anclas",
estando la parte superior del mismo a 20 m y la inferior a 25. Se trata
de "La Burrera", entre La Graciosa y Montaña Clara. La
pared nos protege de la corriente, que es muy frecuente y digna de ser
tenida en cuenta durante el descenso. La pared de roca arenosa presenta
formas erosionadas muy caprichosas, a tramos pasadizos por los que nos
adentramos teniendo siempre la sensación de bucear en una auténtica
pecera.